He servido a Don Vincenzo Russo durante diez años. Me dijo que me amaba, pero se casó con otra mujer y me dejó esperando la muerte. Destruí todas las pruebas, llamé a mi padre en Italia y desaparecí. Él me buscó como un loco, pero aquella mujer a la que una vez llamó su "arma" jamás volvió la mirada atrás.