Solo por aceptar cubrir el turno de mi hermana adoptiva, la furiosa familia de un paciente me golpeó hasta dejarme al borde de la muerte. Mi hermano Diego, que era policía, me encontró. Y Nico, mi amor de la infancia y un brillante médico forense, logró salvarme la vida.
Desde pequeña, mi hermano y Nico siempre me habían consentido más que a nadie. Pero jamás imaginé que serían ellos quienes me mandarían al infierno.
Mi hermano Diego, el policía, me arrojó a la cama de los violadores más perversos. Observó con frialdad cómo me violaban y torturaban, sin mostrar la menor emoción.
Cuando los abusos me dejaron irreconocible, Nico vino a llevarme de ahí. Pero no me salvó. En cambio, me descuartizó cuando aún estaba al borde de la muerte.
Natalia: ""¿Por qué?""
Nico: ""No debiste competir con Lucía por nuestro cariño"".
¿Lucía? ¿Mi hermana adoptiva? Pero se suponía que todo eso me pertenecía a mí… ¡Me niego a aceptarlo!
Ahora he vuelto a aquella fatídica noche en la que todo comenzó. Esta vez, no dejaré que se salgan con la suya.
""Ninguno de los que conspiraron contra mí escapará"".