Abandonada y cazada por su propia manada bajo las órdenes de su cruel compañero, Victor, la Omega Fina dio un salto desesperado desde un acantilado. Fue salvada milagrosamente por Roric, un misterioso motorista que era mucho más de lo que parecía. En una fuente termal sagrada, un vínculo destinado los marcó como compañeros predestinados, revelando la verdadera identidad de Roric: el Rey Alfa. Cuando un arrepentido Victor recapturó a Fina, con la intención de marcarla como esclava, Roric descendió con furia real. La declaró su Luna, desatando una guerra entre el Alfa que la rechazó y el Rey que habría quemado el mundo por ella.