Tras despertar, la princesa jura domar a las cuatro bestias que una vez quebró. Un lobo indomable bajo la luz de la luna, marcas de vampiro en lo alto de sus muslos, el intenso roce de un león y lágrimas de sirena sobre su clavícula… Cuando la presa se convierte en depredadora, entre su trono y su cama, ¿quién será devorado primero?