

Jorge López quedó relegado al banquillo tras una lesión. En el último minuto decisivo, lo enviaron a la cancha como chivo expiatorio. Despertó el sistema ""Dios del Baloncesto"" y en 35 segundos anotó 13 puntos para remontar el partido. Pasó de suplente a MVP de las Finales, y el puesto de primera elección del draft quedó esperándolo.