

A pesar de que el marido infiel de Lisa y su amante planearon asesinarla, ella consiguió sobrevivir. Todo este tiempo, sin que ellos lo supieran, Lisa ha sido en realidad la hija del hombre más rico del mundo. A sus espaldas, Lisa urde un plan para hacerles pagar.

El legendario asesino Mateo, retirado del mundo, para escapar de la persecución de su antigua organización, aprovecha que Elena, heredera del Grupo Cortés, sufre un accidente y pierde la memoria tras una explosión. Entonces la lleva a vivir ocultos en un pequeño pueblo fronterizo y le hace creer que son primos. Con el paso de los días, mientras conviven bajo el “tabú” de esa falsa relación de primos, entre ambos comienzan a surgir sentimientos inesperados. Obligados a enfrentar juntos múltiples peligros, Mateo y Elena deberán afrontar, entre pruebas de vida o muerte, la verdad sobre sus identidades… y sobre lo que realmente sienten el uno por el otro.

La aparentemente ordinaria Yolanda López, en realidad provenía de una familia peligrosa llena de sociópatas: su padre, Ricardo López, era un asesino en serie; su madre, Juana López, una experta en venenos, y su hermano, Enrique López, sentía una obsesión enfermiza por ella. Después de sufrir constantes acosos de Lucía González y sus compañeras, por fin llegó el día en que las tres acosadoras entraron voluntariamente en su mortal trampa.

Austin Harrison es el hombre más rico de la ciudad y nadie puede tocarlo. Siempre estuvo protegido por su esposa Charlotte, una abogada implacable; su mejor amiga de la infancia Olivia, campeona de artes marciales; y su hermana Harper, una exitosa empresaria. Pero en su cumpleaños número 29, la tragedia golpea: Harper es asaltada y asesinada. Lo peor está por venir. En el juicio, Charlotte defiende al asesino de su propia cuñada, mientras Olivia obliga a Austin a firmar una carta de perdón. Traicionado y con el corazón destrozado, Austin abre la caja de música que le heredó su abuela y marca un número misterioso... un número que promete hacer que sus problemas desaparezcan para siempre.