La heredera de la familia Barros, Laura Barros, para cumplir con el compromiso matrimonial arreglado desde niños, ocultó su identidad y permaneció durante medio año en el Grupo Lima de su prometido Ernesto Lima, utilizando en secreto los recursos y contactos de su familia para ayudar a la empresa, al borde de la crisis, a salir a bolsa con éxito. Sin embargo, Ernesto confió ciegamente en su astuta asistente Helena Queiroz y despreció las muestras de afecto y advertencias de Laura. Tras revelar públicamente su impresionante trasfondo para humillar a ambos, Laura se marchó y, acto seguido, provocó una drástica caída en las acciones del Grupo Lima…