Hace diez años, él la rescató del abismo.
La convirtió en el arma más afilada en sus manos… y en la amante más dócil en su cama.
Joyas, privilegios, devoción.
Le dio todo, haciéndole creer que eso era amor.
Que él era la única luz en su vida oscura.
Hasta que regresó su verdadero amor.
Por ella, fue capaz de entregarle un sobre con instrucciones frías y claras:
debía seducir y manipular a otro hombre.
En ese instante lo entendió todo.
Diez años a su lado… y nunca fue más que una pieza reemplazable.
Sin lágrimas. Sin escándalo.
Aceptó aquella última lección.
Y él, sin saberlo, le enseñó cómo dejar de amar para siempre.