Lucía Navarro nació con una deficiencia mental y sus padres siempre prefirieron a su hermana Sofía. La engañaron para que fuera a prisión por ella, pero allí se entrenó en artes marciales hasta volverse una peleadora excepcional. Al salir, sus padres intentaron encerrarla en un psiquiátrico. En ese momento, Alejandro Martínez, el heredero más poderoso de Ciudad Central, la buscó y se casó con ella.