Introducción:
"Darcy se siente mareada esta noche. Reprimamos nuestro lazo, Ema. Podemos hacer nuestra ceremonia de marcado otro día". Esas fueron las palabras exactas que escupió el día de nuestra boda. Era la séptima vez que me pedía reprimir nuestro lazo sagrado por su amor de la infancia. La primera vez fue porque la manada de Darcy estaba bajo ataque; la tercera, porque ella tenía fiebre; y para la sexta vez, ni se molestó en dar explicaciones mientras obligaba a una bruja a bloquear nuestra conexión de la forma más brutal. Como éramos parejas del destino, cada vez que él quería intimar con ella, reprimía el lazo; algo que a él como Alfa apenas le afectaba, pero que a mí, como Omega, me dejaba postrada en cama agonizando por semanas, soportando solo disculpas baratas y promesas vacías. Por eso, cuando por séptima vez se negó a marcarme para correr con Darcy, yo ya tenía mis maletas listas. Esta será la última vez que reprima nuestro lazo, porque la próxima... ya no quedará nada entre nosotros para reprimir.
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