

Carlos González, un puestero de comida nocturna, fue encarcelado por herir a alguien al proteger a su novia, Elisa Sánchez, y conoció a un misterioso anciano, Ricardo López. Ricardo detectó el potencial de Carlos, lo instruyó en contención y estrategia en secreto, y lo ayudó a salir de la cárcel con anticipación. Después de salir de la cárcel, Carlos, con el apoyo financiero y la guía de Ricardo, desbarató la venganza de los matones del Pueblo Palta y organizó a los choferes de Uber para rescatar a Elisa. Luego, Carlos fue nombrado presidente interino de la Cámara de Arce Rojo por Ricardo. Con una actitud arrogante, engañó a su rival Sergio y finalmente, junto con Ricardo, desbarató la intriga de usurpación de Sergio. Tras cumplir el objetivo, Carlos rechazó heredar la Cámara de Arce Rojo y decidió volver a la vida sencilla con Elisa, mientras Ricardo retomó el mando de la Cámara de Arce Rojo. El relato muestra la evolución de la impulsividad a la contención, y la decisión entre el poder y el amor verdadero.

Hace diez mil años, el sello se rompió y León Cruz regresó a la decadente Secta de los Cielos. En vísperas del Gran Torneo de las Sectas, asumiendo la identidad de un discípulo común, logró revertir la desastrosa situación y, tras conseguir la victoria, lideró al grupo para atravesar el cerco de las fuerzas demoníacas, superando sus propios límites. Finalmente, invocó la Espada de los Cielos para exterminar a los demonios, ascendió y reafirmó su nombre como el ser supremo del continente.