

Aurelia Suárez, hija mayor de la Casa Suárez, fue sacrificada viva en un ritual para invocar la lluvia. Tras su muerte, su conciencia divina regresa a su origen, y descubre una verdad impactante: ella fue la fundadora de la Diosa de la Luna Sombría del Imperio de Arcenia. Decidida a saldar todas las deudas del pasado, Aurelia Suárez desciende de nuevo al mundo con un cuerpo divino para vengarse. A su regreso, actúa con absoluta determinación: primero desgarra sin piedad a los familiares ingratos que la traicionaron; después, con poder celestial purga la corte imperial, ejecuta al Príncipe Heredero Adrián Valcázar y al emperador corrupto Emiliano Valcázar, poniendo fin a todo karma pendiente. Tras cerrar todas las causas y consecuencias, Aurelia funda la Dinastía de la Luna Sombría. Luego, entrega el trono imperial a Luciano Valcázar, y pactó con él que, sesenta años después, regresaría para ver en qué se había convertido la Dinastía de la Luna Sombría bajo su gobierno.

Carlos González, un puestero de comida nocturna, fue encarcelado por herir a alguien al proteger a su novia, Elisa Sánchez, y conoció a un misterioso anciano, Ricardo López. Ricardo detectó el potencial de Carlos, lo instruyó en contención y estrategia en secreto, y lo ayudó a salir de la cárcel con anticipación. Después de salir de la cárcel, Carlos, con el apoyo financiero y la guía de Ricardo, desbarató la venganza de los matones del Pueblo Palta y organizó a los choferes de Uber para rescatar a Elisa. Luego, Carlos fue nombrado presidente interino de la Cámara de Arce Rojo por Ricardo. Con una actitud arrogante, engañó a su rival Sergio y finalmente, junto con Ricardo, desbarató la intriga de usurpación de Sergio. Tras cumplir el objetivo, Carlos rechazó heredar la Cámara de Arce Rojo y decidió volver a la vida sencilla con Elisa, mientras Ricardo retomó el mando de la Cámara de Arce Rojo. El relato muestra la evolución de la impulsividad a la contención, y la decisión entre el poder y el amor verdadero.