

Lucía Castillo había sido una agente élite de Leytoa, pero en una misión fue atacada por el enemigo. Al despertar, descubrió que había viajado a la antigüedad. La dueña original era adicta al juego. Incluso quería vender a sus cuatro hijas para pagar deudas y maltrataba constantemente a su yerno Bruno. Para mejorar la relación con sus hijas, Lucía enfrentó a los matones, mató a un tigre con sus propias manos y con eso saldó deudas, compró tela y otros artículos. Gracias a todo esto, sus hijas poco a poco empezaron a aceptarla y a confiar en ella. Así, Lucía, junto con sus hijas y su yerno, inició el camino hacia una vida mejor.

Después de ser llevada de regreso a casa por sus padres biológicos, Alicia sufrió abusos que la llevaron a la muerte. Al renacer, con la memoria de su vida pasada, acumuló riqueza comprando oro, ganó un concurso con sus canciones originales, creó una exitosa plataforma de videos cortos, se vengó de su familia, desenmascaró la conspiración de Lisa, y finalmente rechazó la reconciliación con su familia, marchándose con su padre adoptivo, dejando a su familia arrepentida de por vida.