Introduction:
Después de nuestra boda cancelada número 88, llamé a mi socio. “Tomaré el proyecto del mercado de La Habana.” Hubo un silencio de sorpresa. “¿En serio? Son diez años fuera. Acabas de casarte... bueno, ¿no? ¿Tu esposo lo sabe? ¿Y tus papás? Siempre decías que estar cerca de ellos era todo para ti.” Miré la iglesia vacía y solté una risa seca. “No hubo boda. Ni esposo. ¿Y mis papás? Ellos tienen a Cintia. Eso es todo lo que necesitan.” Otro silencio. “Está bien. Haz tus maletas. Te vas mañana.” Después de la llamada, pasé la mano por mi vestido de novia. Una última lágrima se me escapó, callada e inútil. Cintia tuvo otra “crisis” hoy. Dijo que se iba a matar. Andrés canceló, otra vez. Lo miré agotada. “Es la vez número 88.” Él bajó la cabeza, lleno de culpa. “Solo un poco más, Vivi. Está mal desde el accidente. Tengo miedo de que ahora sí lo haga. Te juro que hablaré con ella. Esta vez de verdad. Luego nos casamos. Lo prometo.” Mis papás no dudaron. “Viviana, deja ir a Andrés. Si Cintia no hubiera sido secuestrada por salvarte, no tendría estas crisis. ¿De verdad pones una boda por encima de la vida de tu hermana? ¿Cómo puedes ser tan egoísta?” Ya lo había oído todo. Antes peleaba. Esta vez no. Si ni mi prometido ni mis papás me querían cerca, entonces bien. Me iría.
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