Introducción:
Íbamos de viaje mi suegra y yo. Acabábamos de registrarnos en el Hotel Solenne, en Rivera City, y decidimos bajar a la alberca. De repente, llega esta tipa —con pinta de dinero y sobradora— y se tapa la nariz como si apestáramos. Suelta: 'Esto es un hotel de lujo. ¿Cómo es que ustedes entraron? ¿Se colaron nada más para usar la alberca? Ugh, voy a necesitar desinfectarme después'. Mató el ambiente. Le respondí cortante: 'Es una alberca de hotel, los huéspedes nadan. Si eso te molesta, mejor construye la tuya'. La vieja torció la cara. '¿Disculpa? ¿Sabes quién soy yo? Mi esposo es el dueño de este lugar. Siempre nos quedamos en la suite presidencial. Así que lárguense. Apestan a pobreza. Están contaminando el agua'. Georgina y yo nos miramos. Congeladas. Este era el hotel de su hijo. De mi marido. ¿Desde cuándo llegó con otra esposa?
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