mi preciosa amante

Aquí hay 384 películas cortas como mi preciosa amante para que las veas en línea. Generalmente, mi preciosa amante o dramas cortos similares se pueden encontrar en varios géneros, como Urbano. ¡Empiece a leer desde El matrimonio caducado en GoodShort!
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El matrimonio caducado

El matrimonio caducado

Luisa, una joven rica despreciada por su familia, se casó con Javier, un heredero de una familia poderosa. Luna, deseando ser la amante, trama un plan para incriminar a Luisa, haciendo que Javier la malinterprete y la vea como una mala mujer. En medio de esta lucha llena de amor y odio entre las familias Reyes y García, Luisa enfrenta una doble presión mientras desenmascara la conspiración de Luna. Después de descubrir la verdad, Javier se arrepiente profundamente. Tras sufrir malentendidos, traiciones y pérdida de memoria, Luisa finalmente renace, viviendo en el extranjero con sus dos hijos y logrando un gran éxito en el campo de la medicina.

[Doblado]A un suspiro de la muerte

[Doblado]A un suspiro de la muerte

Después de que la amiga de la infancia de mi prometido se enteró de que yo había nacido con una enfermedad del corazón, vertió a escondidas una bebida energética de alta dosis en mi copa de champaña. En cuanto la bebí, el corazón empezó a latirme desbocado y un dolor punzante me atravesó el pecho. Desesperada, abrí el único medicamento de emergencia que llevaba conmigo, pero el agua que usé para tomarlo había sido cambiada por limonada muy concentrada. Apenas la bebí, se me fue el color del rostro. Perdí todas las fuerzas y caí al suelo. —La limonada está llena de vitamina C. Ayuda con la resaca y te mantiene sana. Carlota Valadares se rio tanto que casi se dobló de la risa. Con los brazos cruzados, miró a mi prometido, Enzo Clemente, el jefe de Rocabrava. —Enzo, ¡tu prometida actúa increíble! Llevo años siendo doctora y jamás he visto a nadie reaccionar así por un poco de champaña y limonada. Me mordí el labio hasta sentir el sabor de la sangre. El dolor me ardía en los ojos y me aferré a la pierna de Enzo. —Amor, por favor, llama a una ambulancia. Ya no aguanto más… Por un instante, su expresión vaciló, pero los invitados se apresuraron a intervenir. —Ay, ya deja de fingir. Nadie se muere por un poco de champaña y limonada. —Sí, solo estás celosa porque ascendieron a Carlota y no querías brindar por ella. El rostro de Enzo volvió a endurecerse. Me arrancó la mano de encima y dio un paso atrás. —Carlota es doctora. Con ella aquí, vas a estar bien. Dejé de suplicarle y le mandé un mensaje a mi padre pidiéndole ayuda.

Renacer en el apocalipsis

Renacer en el apocalipsis

El fin del mundo llegó y no había suficientes lugares para evacuar. Mi prometido, Oliver, me subió al último vehículo de rescate. Llegué viva a la base, pero Lina, su primer amor, murió devorada por los zombis. Oliver se casó conmigo, pero solo para hacerme sufrir. Durante cinco años me odió, me maltrató y mi vida fue un infierno. El día que por fin conseguí el divorcio, me secuestró, me arrastró hasta la horda de zombis y nos arrojó a ambos a la muerte. Cuando abrí los ojos, había renacido el día que empezó el apocalipsis. El equipo de rescate gritaba: ""¡Uno más! ¡Rápido!"" Miré a Oliver, vi su indecisión, sonreí y di un paso atrás. Esta vez, alguien más ocuparía el último asiento.

[Doblado]Renacer en el apocalipsis

[Doblado]Renacer en el apocalipsis

El fin del mundo llegó y no había suficientes lugares para evacuar. Mi prometido, Oliver, me subió al último vehículo de rescate. Llegué viva a la base, pero Lina, su primer amor, murió devorada por los zombis. Oliver se casó conmigo, pero solo para hacerme sufrir. Durante cinco años me odió, me maltrató y mi vida fue un infierno. El día que por fin conseguí el divorcio, me secuestró, me arrastró hasta la horda de zombis y nos arrojó a ambos a la muerte. Cuando abrí los ojos, había renacido el día que empezó el apocalipsis. El equipo de rescate gritaba: ""¡Uno más! ¡Rápido!"" Miré a Oliver, vi su indecisión, sonreí y di un paso atrás. Esta vez, alguien más ocuparía el último asiento.

La heredera que nadie debía humillar

La heredera que nadie debía humillar

Crecí en el extranjero. Mi madre temía que pudiera casarme con un hombre extranjero, así que arregló mi compromiso con un hombre talentoso y apuesto en Flodon. Insistió en que regresara a casa para comprometerme. Al volver, empecé a buscar un vestido de compromiso en una boutique de lujo. Elegí un vestido palabra de honor de color blanco roto y decidí probármelo. De repente, una mujer que estaba cerca miró el vestido que tenía en la mano y le dijo a la vendedora: —Ese diseño es único. Déjame probármelo. La vendedora me lo arrebató de inmediato de las manos. Protesté indignada: —Disculpe, yo llegué primero. ¿No entiende el principio de “por orden de llegada”? ¿O simplemente no le importa la decencia básica? La mujer soltó una risita despectiva y respondió: —Este vestido cuesta 188.000 dólares. ¿De verdad crees que una don nadie arruinada como tú puede permitírselo? —Soy como una hermana para Diego Mendoza, aunque no compartamos sangre. Él es el presidente del Grupo Mendoza. En Flodon, la familia Mendoza impone las reglas. ¡Qué coincidencia! ¡Diego Mendoza era mi prometido! Llamé a Diego de inmediato y le dije: —Oye, tu hermana sin lazos de sangre acaba de robarme el vestido de compromiso. Haz algo al respecto.

La Esposa Culposa del Señor Morales

La Esposa Culposa del Señor Morales

Ella es esposa de Rafael Morales, pero fue enviada por sus manos a la cárcel, sufriendo tormentos. Cuando su corazón salió desilusionado y decidió partir, él no estaba dispuesto a dejarla ir: “Ya que elogiaste quedarte a mi lado, ¡jamás podrás irte de por vida!”.

[Doblado]A un suspiro de la muerte

[Doblado]A un suspiro de la muerte

Después de que la amiga de la infancia de mi prometido se enteró de que yo había nacido con una enfermedad del corazón, vertió a escondidas una bebida energética de alta dosis en mi copa de champaña. En cuanto la bebí, el corazón empezó a latirme desbocado y un dolor punzante me atravesó el pecho. Desesperada, abrí el único medicamento de emergencia que llevaba conmigo, pero el agua que usé para tomarlo había sido cambiada por limonada muy concentrada. Apenas la bebí, se me fue el color del rostro. Perdí todas las fuerzas y caí al suelo. —La limonada está llena de vitamina C. Ayuda con la resaca y te mantiene sana. Carlota Valadares se rio tanto que casi se dobló de la risa. Con los brazos cruzados, miró a mi prometido, Enzo Clemente, el jefe de Rocabrava. —Enzo, ¡tu prometida actúa increíble! Llevo años siendo doctora y jamás he visto a nadie reaccionar así por un poco de champaña y limonada. Me mordí el labio hasta sentir el sabor de la sangre. El dolor me ardía en los ojos y me aferré a la pierna de Enzo. —Amor, por favor, llama a una ambulancia. Ya no aguanto más… Por un instante, su expresión vaciló, pero los invitados se apresuraron a intervenir. —Ay, ya deja de fingir. Nadie se muere por un poco de champaña y limonada. —Sí, solo estás celosa porque ascendieron a Carlota y no querías brindar por ella. El rostro de Enzo volvió a endurecerse. Me arrancó la mano de encima y dio un paso atrás. —Carlota es doctora. Con ella aquí, vas a estar bien. Dejé de suplicarle y le mandé un mensaje a mi padre pidiéndole ayuda.

[Doblado]El último abril que me quedé

[Doblado]El último abril que me quedé

Cada Día de los Inocentes, mi novio y su amiga de la infancia me hacían la misma broma cruel: fingía pedirme matrimonio. El año pasado, me puse el anillo llena de ilusión. De pronto, el mecanismo se cerró sobre mi dedo. Un dolor intenso me atravesó la mano y grité. Después se disculpó y me prometió que este año la propuesta sería de verdad. Así que fui arreglada con esmero, creyéndole una vez más. Pero lo único que recibí fue un pastel en la cara. Él me limpió la crema con suavidad, como si todo hubiera sido una broma inocente. Esta vez, di un paso atrás. Después de seis decepciones, decidí irme. Entonces, ¿por qué al final fue él quien terminó arrepintiéndose?

[Doblado]La heredera que nadie debía humillar

[Doblado]La heredera que nadie debía humillar

Crecí en el extranjero. Mi madre temía que pudiera casarme con un hombre extranjero, así que arregló mi compromiso con un hombre talentoso y apuesto en Flodon. Insistió en que regresara a casa para comprometerme. Al volver, empecé a buscar un vestido de compromiso en una boutique de lujo. Elegí un vestido palabra de honor de color blanco roto y decidí probármelo. De repente, una mujer que estaba cerca miró el vestido que tenía en la mano y le dijo a la vendedora: —Ese diseño es único. Déjame probármelo. La vendedora me lo arrebató de inmediato de las manos. Protesté indignada: —Disculpe, yo llegué primero. ¿No entiende el principio de “por orden de llegada”? ¿O simplemente no le importa la decencia básica? La mujer soltó una risita despectiva y respondió: —Este vestido cuesta 188.000 dólares. ¿De verdad crees que una don nadie arruinada como tú puede permitírselo? —Soy como una hermana para Diego Mendoza, aunque no compartamos sangre. Él es el presidente del Grupo Mendoza. En Flodon, la familia Mendoza impone las reglas. ¡Qué coincidencia! ¡Diego Mendoza era mi prometido! Llamé a Diego de inmediato y le dije: —Oye, tu hermana sin lazos de sangre acaba de robarme el vestido de compromiso. Haz algo al respecto.

A un suspiro de la muerte

A un suspiro de la muerte

Después de que la amiga de la infancia de mi prometido se enteró de que yo había nacido con una enfermedad del corazón, vertió a escondidas una bebida energética de alta dosis en mi copa de champaña. En cuanto la bebí, el corazón empezó a latirme desbocado y un dolor punzante me atravesó el pecho. Desesperada, abrí el único medicamento de emergencia que llevaba conmigo, pero el agua que usé para tomarlo había sido cambiada por limonada muy concentrada. Apenas la bebí, se me fue el color del rostro. Perdí todas las fuerzas y caí al suelo. —La limonada está llena de vitamina C. Ayuda con la resaca y te mantiene sana. Carlota Valadares se rio tanto que casi se dobló de la risa. Con los brazos cruzados, miró a mi prometido, Enzo Clemente, el jefe de Rocabrava. —Enzo, ¡tu prometida actúa increíble! Llevo años siendo doctora y jamás he visto a nadie reaccionar así por un poco de champaña y limonada. Me mordí el labio hasta sentir el sabor de la sangre. El dolor me ardía en los ojos y me aferré a la pierna de Enzo. —Amor, por favor, llama a una ambulancia. Ya no aguanto más… Por un instante, su expresión vaciló, pero los invitados se apresuraron a intervenir. —Ay, ya deja de fingir. Nadie se muere por un poco de champaña y limonada. —Sí, solo estás celosa porque ascendieron a Carlota y no querías brindar por ella. El rostro de Enzo volvió a endurecerse. Me arrancó la mano de encima y dio un paso atrás. —Carlota es doctora. Con ella aquí, vas a estar bien. Dejé de suplicarle y le mandé un mensaje a mi padre pidiéndole ayuda.

Amor con el Villano

Amor con el Villano

Me reencarné como la ex del protagonista de una novela de amor de un CEO mandón. La original se casó con el magnate durante cinco años, le entregó plata, tierras y su corazón y acabó con su familia en la ruina y tras las rejas. Y no solo eso, sus papás, su mejor amiga, sus compas de la infancia, todos sus parientes fueron solo peones. Bueno, bueno, ¿así se desecha a la gente? Me arremangué y reescribí la historia a mi manera. ¿El CEO mandón? Que se arruine, a ver cómo manda cuando se le acabe la plata. ¿La típica heroína de cuento? Que se oscurezca, a ver si brilla de verdad. ¿Papás que se tiran del edificio? Mejor que se vayan a echar un baile en la tumba de mi exsuegra. ¿La mejor amiga, golpeada hasta morir por su esposo? Con un esposo tan bueno, déjala para la mejor amiga de la protagonista. ¿Los compas de la infancia, en la miseria? A cada uno le doy un mini negocio y se vuelven magnates, ¡tan fácil! Villano: con esa pinta, esos abdominales, ese cuerpazo... Siendo el protagonista, nadie se opone, ¿cierto? ¿Qué? ¿Tú me preguntas cómo se llama ser tan increíble? Le hago un guiño al villano y le digo: "Mi amor, tú dime" Y él responde: "Llámame cuñada".

El Arma del Corazón

El Arma del Corazón

Hace diez años, él la rescató del abismo. La convirtió en el arma más afilada en sus manos… y en la amante más dócil en su cama. Joyas, privilegios, devoción. Le dio todo, haciéndole creer que eso era amor. Que él era la única luz en su vida oscura. Hasta que regresó su verdadero amor. Por ella, fue capaz de entregarle un sobre con instrucciones frías y claras: debía seducir y manipular a otro hombre. En ese instante lo entendió todo. Diez años a su lado… y nunca fue más que una pieza reemplazable. Sin lágrimas. Sin escándalo. Aceptó aquella última lección. Y él, sin saberlo, le enseñó cómo dejar de amar para siempre.

[Doblado]El Arma del Corazón

[Doblado]El Arma del Corazón

Hace diez años, él la rescató del abismo. La convirtió en el arma más afilada en sus manos… y en la amante más dócil en su cama. Joyas, privilegios, devoción. Le dio todo, haciéndole creer que eso era amor. Que él era la única luz en su vida oscura. Hasta que regresó su verdadero amor. Por ella, fue capaz de entregarle un sobre con instrucciones frías y claras: debía seducir y manipular a otro hombre. En ese instante lo entendió todo. Diez años a su lado… y nunca fue más que una pieza reemplazable. Sin lágrimas. Sin escándalo. Aceptó aquella última lección. Y él, sin saberlo, le enseñó cómo dejar de amar para siempre.

El último abril que me quedé

El último abril que me quedé

Cada Día de los Inocentes, mi novio y su amiga de la infancia me hacían la misma broma cruel: fingía pedirme matrimonio. El año pasado, me puse el anillo llena de ilusión. De pronto, el mecanismo se cerró sobre mi dedo. Un dolor intenso me atravesó la mano y grité. Después se disculpó y me prometió que este año la propuesta sería de verdad. Así que fui arreglada con esmero, creyéndole una vez más. Pero lo único que recibí fue un pastel en la cara. Él me limpió la crema con suavidad, como si todo hubiera sido una broma inocente. Esta vez, di un paso atrás. Después de seis decepciones, decidí irme. Entonces, ¿por qué al final fue él quien terminó arrepintiéndose?

La Promesa Milenaria

La Promesa Milenaria

Para cumplir una promesa de hacía mil años, la Diosa Títere, Luna Reyes, utilizó una marioneta para recibir en su lugar los agravios de su amante reencarnado, Sebastián Navarro. Cuando la marioneta finalmente se fragmentó, Sebastián despertó ante una verdad devastadora y comenzó una búsqueda agónica de redención. En medio del caos, Luna encontró a su alma gemela, Damián Cortés, entrelazando sus destinos en un torbellino de emociones. Tras superar pruebas de vida o muerte, ella decidió finalmente cortar los hilos de su obsesión y renacer. Fue entonces cuando descubrió el secreto que Damián había ocultado: un amor profundo y silente que había desafiado los ciclos de la reencarnación para protegerla.

[Doblado]Nos amamos como si no hubiera mañana

[Doblado]Nos amamos como si no hubiera mañana

¡Samuel Ríos y yo éramos la pareja más disfuncional de la alta sociedad de la ciudad! Nos amábamos y nos destruíamos en un círculo vicioso. Hasta que en nuestro quinto aniversario de boda, unos ladrones entraron a asaltarme salvajemente y él, colgó mi llamada de auxilio por su primer amor .

La boda que nunca será

La boda que nunca será

Antes de la boda, mi prometido me presionó por el bien de su familia para que aceptara que él tuviera un hijo con otra persona. Me negué rotundamente. Aun así, él embarazó a esa mujer en secreto. Cancelé la boda, me fui lejos al extranjero a ejercer la medicina y desde entonces corté todo vínculo con él para siempre.

La Luna Congelada

La Luna Congelada

"¡Si te niegas a disculparte, quédate aquí y Piensa en lo que hiciste! ¡Siente el mismo dolor que pasó Inés!" Eduardo era el Alfa. Su amiga de la infancia se había quedado encerrada por accidente en una bodega durante tres días. Para castigarme, él me encerró en un congelador industrial supuestamente descompuesto. Me dejó solo con un pedazo de pan del tamaño de mi mano antes de echar llave e irse. Lo que él no sabía era que el congelador sí funcionaba. Poco después de que se fue, el sistema de enfriamiento se encendió de golpe. Grité por ayuda y busqué desesperada una forma de sobrevivir. Por desgracia, sin importar cuánto arañé la puerta, nadie vino a rescatarme. Una semana después, él por fin apareció afuera del congelador esperando que yo le pidiera perdón. Pero cuando abrió la puerta, lo único que encontró fue mi cadáver congelado.

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