

Después de que la amiga de la infancia de mi prometido se enteró de que yo había nacido con una enfermedad del corazón, vertió a escondidas una bebida energética de alta dosis en mi copa de champaña. En cuanto la bebí, el corazón empezó a latirme desbocado y un dolor punzante me atravesó el pecho. Desesperada, abrí el único medicamento de emergencia que llevaba conmigo, pero el agua que usé para tomarlo había sido cambiada por limonada muy concentrada. Apenas la bebí, se me fue el color del rostro. Perdí todas las fuerzas y caí al suelo. —La limonada está llena de vitamina C. Ayuda con la resaca y te mantiene sana. Carlota Valadares se rio tanto que casi se dobló de la risa. Con los brazos cruzados, miró a mi prometido, Enzo Clemente, el jefe de Rocabrava. —Enzo, ¡tu prometida actúa increíble! Llevo años siendo doctora y jamás he visto a nadie reaccionar así por un poco de champaña y limonada. Me mordí el labio hasta sentir el sabor de la sangre. El dolor me ardía en los ojos y me aferré a la pierna de Enzo. —Amor, por favor, llama a una ambulancia. Ya no aguanto más… Por un instante, su expresión vaciló, pero los invitados se apresuraron a intervenir. —Ay, ya deja de fingir. Nadie se muere por un poco de champaña y limonada. —Sí, solo estás celosa porque ascendieron a Carlota y no querías brindar por ella. El rostro de Enzo volvió a endurecerse. Me arrancó la mano de encima y dio un paso atrás. —Carlota es doctora. Con ella aquí, vas a estar bien. Dejé de suplicarle y le mandé un mensaje a mi padre pidiéndole ayuda.
![[Doblado]A un suspiro de la muerte](https://acfs3.goodshort.com/dist/src/assets/images/pc/common/f901131c-default-book-cover.png)
Después de que la amiga de la infancia de mi prometido se enteró de que yo había nacido con una enfermedad del corazón, vertió a escondidas una bebida energética de alta dosis en mi copa de champaña. En cuanto la bebí, el corazón empezó a latirme desbocado y un dolor punzante me atravesó el pecho. Desesperada, abrí el único medicamento de emergencia que llevaba conmigo, pero el agua que usé para tomarlo había sido cambiada por limonada muy concentrada. Apenas la bebí, se me fue el color del rostro. Perdí todas las fuerzas y caí al suelo. —La limonada está llena de vitamina C. Ayuda con la resaca y te mantiene sana. Carlota Valadares se rio tanto que casi se dobló de la risa. Con los brazos cruzados, miró a mi prometido, Enzo Clemente, el jefe de Rocabrava. —Enzo, ¡tu prometida actúa increíble! Llevo años siendo doctora y jamás he visto a nadie reaccionar así por un poco de champaña y limonada. Me mordí el labio hasta sentir el sabor de la sangre. El dolor me ardía en los ojos y me aferré a la pierna de Enzo. —Amor, por favor, llama a una ambulancia. Ya no aguanto más… Por un instante, su expresión vaciló, pero los invitados se apresuraron a intervenir. —Ay, ya deja de fingir. Nadie se muere por un poco de champaña y limonada. —Sí, solo estás celosa porque ascendieron a Carlota y no querías brindar por ella. El rostro de Enzo volvió a endurecerse. Me arrancó la mano de encima y dio un paso atrás. —Carlota es doctora. Con ella aquí, vas a estar bien. Dejé de suplicarle y le mandé un mensaje a mi padre pidiéndole ayuda.
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Después de que la amiga de la infancia de mi prometido se enteró de que yo había nacido con una enfermedad del corazón, vertió a escondidas una bebida energética de alta dosis en mi copa de champaña. En cuanto la bebí, el corazón empezó a latirme desbocado y un dolor punzante me atravesó el pecho. Desesperada, abrí el único medicamento de emergencia que llevaba conmigo, pero el agua que usé para tomarlo había sido cambiada por limonada muy concentrada. Apenas la bebí, se me fue el color del rostro. Perdí todas las fuerzas y caí al suelo. —La limonada está llena de vitamina C. Ayuda con la resaca y te mantiene sana. Carlota Valadares se rio tanto que casi se dobló de la risa. Con los brazos cruzados, miró a mi prometido, Enzo Clemente, el jefe de Rocabrava. —Enzo, ¡tu prometida actúa increíble! Llevo años siendo doctora y jamás he visto a nadie reaccionar así por un poco de champaña y limonada. Me mordí el labio hasta sentir el sabor de la sangre. El dolor me ardía en los ojos y me aferré a la pierna de Enzo. —Amor, por favor, llama a una ambulancia. Ya no aguanto más… Por un instante, su expresión vaciló, pero los invitados se apresuraron a intervenir. —Ay, ya deja de fingir. Nadie se muere por un poco de champaña y limonada. —Sí, solo estás celosa porque ascendieron a Carlota y no querías brindar por ella. El rostro de Enzo volvió a endurecerse. Me arrancó la mano de encima y dio un paso atrás. —Carlota es doctora. Con ella aquí, vas a estar bien. Dejé de suplicarle y le mandé un mensaje a mi padre pidiéndole ayuda.
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Después de que la amiga de la infancia de mi prometido se enteró de que yo había nacido con una enfermedad del corazón, vertió a escondidas una bebida energética de alta dosis en mi copa de champaña. En cuanto la bebí, el corazón empezó a latirme desbocado y un dolor punzante me atravesó el pecho. Desesperada, abrí el único medicamento de emergencia que llevaba conmigo, pero el agua que usé para tomarlo había sido cambiada por limonada muy concentrada. Apenas la bebí, se me fue el color del rostro. Perdí todas las fuerzas y caí al suelo. —La limonada está llena de vitamina C. Ayuda con la resaca y te mantiene sana. Carlota Valadares se rio tanto que casi se dobló de la risa. Con los brazos cruzados, miró a mi prometido, Enzo Clemente, el jefe de Rocabrava. —Enzo, ¡tu prometida actúa increíble! Llevo años siendo doctora y jamás he visto a nadie reaccionar así por un poco de champaña y limonada. Me mordí el labio hasta sentir el sabor de la sangre. El dolor me ardía en los ojos y me aferré a la pierna de Enzo. —Amor, por favor, llama a una ambulancia. Ya no aguanto más… Por un instante, su expresión vaciló, pero los invitados se apresuraron a intervenir. —Ay, ya deja de fingir. Nadie se muere por un poco de champaña y limonada. —Sí, solo estás celosa porque ascendieron a Carlota y no querías brindar por ella. El rostro de Enzo volvió a endurecerse. Me arrancó la mano de encima y dio un paso atrás. —Carlota es doctora. Con ella aquí, vas a estar bien. Dejé de suplicarle y le mandé un mensaje a mi padre pidiéndole ayuda.
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Rebelándose contra la vida perfecta que todos esperan de ella, Belén, una animadora en su último año de preparatoria, se enamora perdidamente de Natán, el atractivo mariscal de campo recién transferido. Todo parece sacado de un sueño. Hasta que descubre que Natán oculta un lado oscuro.
![[Doblado]Sola hasta la muerte](https://acfs3.goodshort.com/dist/src/assets/images/pc/common/f901131c-default-book-cover.png)
El doctor me dijo que solo me quedaban tres días de vida. Falla hepática aguda. Mi única esperanza era un ensayo clínico experimental. Era extremadamente riesgoso, pero me daba una mínima oportunidad de sobrevivir. Sin embargo, mi esposo David le dio el último lugar disponible a mi hermana adoptiva Emma, quien también es la madrina de mi hija. La enfermedad de ella apenas estaba en sus primeras etapas. Él me dijo que era la "decisión correcta", porque ella "merecía vivir más". Firmé los papeles para rechazar el tratamiento y me tomé la alta dosis de analgésicos que me recetó el doctor. ¿El costo? Mis órganos se apagarían y yo moriría. Cuando le entregué a Emma la empresa de joyería en la que había puesto todo mi corazón, junto con todos mis diseños, mis padres me alabaron diciendo: "Así es como debe actuar una buena hermana mayor". Cuando acepté divorciarme de David para que él pudiera casarse con Emma, él me dijo: "Por fin aprendiste a ser comprensiva". Cuando le dije a mi hija que llamara "Mamá" a Emma, ella aplaudió y dijo: "¡Emma es una mamá tan linda y buena!". Cuando le dejé todos mis bienes a Emma, todos en la familia pensaron que era lo más natural del mundo. Nadie se dio cuenta de que algo andaba mal conmigo. Solo me da curiosidad, ¿seguirán sonriendo cuando se enteren de que estoy muerta?

Alba ocultó su identidad y mantuvo un romance secreto con Luis durante tres años. En su cumpleaños, Tania reveló una relación ambigua con él y provocó a propósito un ataque al corazón de Alba al fumar. Cuando Alba necesitó su inhalador, Luis se lo dio a Tania y creyó que Alba fingía, incluso besando a Tania frente a ella. Tania le robó la medicina y la acusó falsamente. Luis volvió a apoyarla, dejando a Alba inconsciente, hasta que llegó Elena, la madre de Alba...

La hermana de Adrián falleció en un accidente y, al descubrir que la última llamada fue con Cloe, él creía que ella era responsable de la muerte. Esto provocó una ruptura en su relación. Bajo la manipulación de Nieve que era astuta, él obligó a Cloe, quien estaba embarazada, a abortar y a donar un riñón a Nieve. Esta sobornó a los médicos con la intención de que Cloe muriera en la mesa de operaciones. La madre de Cloe, al escuchar noticias falsas, entró en un estado de confusión mental y se suicidó arrojándose desde un edificio. Fingiendo su muerte debido a un supuesto cáncer de estómago, Cloe logró escapar. Tres años después, regresó bajo una nueva identidad como Lucy...

Solo por olvidar traer de vuelta a la amante de mi pareja —dejándola sola en la intemperie durante tres horas—, él pierde el control y me arroja a un pozo abandonado en medio de un paraje desolado. —Necesitas experimentar el tormento que sufrió Belén. El pozo es profundo y estrecho, me obliga a encogerme en mi forma de lobo. Me cuesta respirar. Suplico piedad, ruego que me perdone. Pero lo único que hace es reprenderme con frialdad. —Quédate ahí y arrepiéntete de tus pecados. Solo entenderás la dignidad que debe tener una Luna cuando aprendas la lección. Ordena a sus hombres sellar el pozo con una enorme roca. Lanzo aullidos desgarradores mientras intento trepar desesperadamente hacia arriba, pero una y otra vez vuelvo a caer. Las paredes del pozo quedan cubiertas de marcas de mis garras. Sigo así hasta que mi garganta reseca ya no puede emitir sonido alguno. … Medio mes después, el corazón de Bruno se ablanda al ver el regalo de cumpleaños que le había preparado con antelación. Decide poner fin a mi castigo. Sin que él lo sepa, gusanos y serpientes ya han devorado mi cuerpo hasta dejarlo irreconocible en el fondo del pozo.