

Hace diez mil años, el sello se rompió y León Cruz regresó a la decadente Secta de los Cielos. En vísperas del Gran Torneo de las Sectas, asumiendo la identidad de un discípulo común, logró revertir la desastrosa situación y, tras conseguir la victoria, lideró al grupo para atravesar el cerco de las fuerzas demoníacas, superando sus propios límites. Finalmente, invocó la Espada de los Cielos para exterminar a los demonios, ascendió y reafirmó su nombre como el ser supremo del continente.

"El jefe de la Familia Navarro, Emilio, le ocultó su verdadera identidad a Susana. Planeaba llevar a su novia a casa al día siguiente, pero un accidente automovilístico lo dejó en estado vegetativo. Durante ocho años, Susana lo cuidó sin abandonarlo, mientras la Familia Navarro lo buscaba por todos lados. Hasta que un día… Emilio despertó."

Leo, el monarca, ocultó su identidad y se casó con Paula, apoyando en secreto a su familia durante tres años. Por ayudar a Sara, la hija menor de los Castro, se ganó la enemistad de los López y fue expulsado por Paula. En la cena de inversión, Leo provocó la ira de todos, pero Sara apareció y resolvió todo fácilmente. Desde entonces, su conexión comenzó.