

La emperatriz Leonor Galindo fue despreciada por el emperador tras engordar en el embarazo, hasta que la concubina favorita la asesinó. Tras su muerte, una estudiante de medicina moderna ocupó su cuerpo y, usando un sistema de compras mágico y sus habilidades médicas, adelgazó y se volvió hermosa. Después, humilló una y otra vez a quienes la subestimaron.

Isidora Montoya, renacida de sus cenizas, decidió abandonar el fatídico destino que la llevó a una muerte cruel en palacio en su vida pasada. En su lugar, se casó con Elías de la Cruz, a quien había rechazado antes. Con ingenio, ganó el cariño de la familia del marqués y hasta convirtió al regente en su más ferviente admirador. Cuando su vida por fin parecía encaminarse hacia la felicidad y la calma, el mismo emperador que en su vida anterior la humilló y condenó a muerte, apareció de nuevo obsesionado con ella.