

Amanda, doctora de la Universidad Elite y criada en un orfanato, acepta un pacto de seis años por gratitud hacia el Sr. Herrero: casarse con Pedro y darle un hijo. Sin embargo, Pedro sigue obsesionado con Marta, su hermana adoptiva, e ignora a Amanda. Un accidente hace que Amanda despierte de golpe, viendo la esencia de un matrimonio sin amor. Firma el divorcio, deja atrás el rencor y se despide para siempre de un pasado que la consumía, lista para abrazar una nueva vida.

Guapo durmiente, ¡A formar pareja! Amelia, una trabajadora sexual en apuros, aprovecha la oportunidad de casarse con el único heredero de la rica familia Valverde para ganar dinero y pagar las facturas médicas de su madre. Sin embargo, su futuro esposo, Elías, está en estado vegetativo. ¿Podrá Amelia cumplir con su compromiso en esta inesperada situación?

Flores y balas: Domando a un cachorro mafioso
![[Doblado]A un suspiro de la muerte](https://acfs3.goodshort.com/dist/src/assets/images/pc/common/f901131c-default-book-cover.png)
Después de que la amiga de la infancia de mi prometido se enteró de que yo había nacido con una enfermedad del corazón, vertió a escondidas una bebida energética de alta dosis en mi copa de champaña. En cuanto la bebí, el corazón empezó a latirme desbocado y un dolor punzante me atravesó el pecho. Desesperada, abrí el único medicamento de emergencia que llevaba conmigo, pero el agua que usé para tomarlo había sido cambiada por limonada muy concentrada. Apenas la bebí, se me fue el color del rostro. Perdí todas las fuerzas y caí al suelo. —La limonada está llena de vitamina C. Ayuda con la resaca y te mantiene sana. Carlota Valadares se rio tanto que casi se dobló de la risa. Con los brazos cruzados, miró a mi prometido, Enzo Clemente, el jefe de Rocabrava. —Enzo, ¡tu prometida actúa increíble! Llevo años siendo doctora y jamás he visto a nadie reaccionar así por un poco de champaña y limonada. Me mordí el labio hasta sentir el sabor de la sangre. El dolor me ardía en los ojos y me aferré a la pierna de Enzo. —Amor, por favor, llama a una ambulancia. Ya no aguanto más… Por un instante, su expresión vaciló, pero los invitados se apresuraron a intervenir. —Ay, ya deja de fingir. Nadie se muere por un poco de champaña y limonada. —Sí, solo estás celosa porque ascendieron a Carlota y no querías brindar por ella. El rostro de Enzo volvió a endurecerse. Me arrancó la mano de encima y dio un paso atrás. —Carlota es doctora. Con ella aquí, vas a estar bien. Dejé de suplicarle y le mandé un mensaje a mi padre pidiéndole ayuda.
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Después de que la amiga de la infancia de mi prometido se enteró de que yo había nacido con una enfermedad del corazón, vertió a escondidas una bebida energética de alta dosis en mi copa de champaña. En cuanto la bebí, el corazón empezó a latirme desbocado y un dolor punzante me atravesó el pecho. Desesperada, abrí el único medicamento de emergencia que llevaba conmigo, pero el agua que usé para tomarlo había sido cambiada por limonada muy concentrada. Apenas la bebí, se me fue el color del rostro. Perdí todas las fuerzas y caí al suelo. —La limonada está llena de vitamina C. Ayuda con la resaca y te mantiene sana. Carlota Valadares se rio tanto que casi se dobló de la risa. Con los brazos cruzados, miró a mi prometido, Enzo Clemente, el jefe de Rocabrava. —Enzo, ¡tu prometida actúa increíble! Llevo años siendo doctora y jamás he visto a nadie reaccionar así por un poco de champaña y limonada. Me mordí el labio hasta sentir el sabor de la sangre. El dolor me ardía en los ojos y me aferré a la pierna de Enzo. —Amor, por favor, llama a una ambulancia. Ya no aguanto más… Por un instante, su expresión vaciló, pero los invitados se apresuraron a intervenir. —Ay, ya deja de fingir. Nadie se muere por un poco de champaña y limonada. —Sí, solo estás celosa porque ascendieron a Carlota y no querías brindar por ella. El rostro de Enzo volvió a endurecerse. Me arrancó la mano de encima y dio un paso atrás. —Carlota es doctora. Con ella aquí, vas a estar bien. Dejé de suplicarle y le mandé un mensaje a mi padre pidiéndole ayuda.
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Después de que la amiga de la infancia de mi prometido se enteró de que yo había nacido con una enfermedad del corazón, vertió a escondidas una bebida energética de alta dosis en mi copa de champaña. En cuanto la bebí, el corazón empezó a latirme desbocado y un dolor punzante me atravesó el pecho. Desesperada, abrí el único medicamento de emergencia que llevaba conmigo, pero el agua que usé para tomarlo había sido cambiada por limonada muy concentrada. Apenas la bebí, se me fue el color del rostro. Perdí todas las fuerzas y caí al suelo. —La limonada está llena de vitamina C. Ayuda con la resaca y te mantiene sana. Carlota Valadares se rio tanto que casi se dobló de la risa. Con los brazos cruzados, miró a mi prometido, Enzo Clemente, el jefe de Rocabrava. —Enzo, ¡tu prometida actúa increíble! Llevo años siendo doctora y jamás he visto a nadie reaccionar así por un poco de champaña y limonada. Me mordí el labio hasta sentir el sabor de la sangre. El dolor me ardía en los ojos y me aferré a la pierna de Enzo. —Amor, por favor, llama a una ambulancia. Ya no aguanto más… Por un instante, su expresión vaciló, pero los invitados se apresuraron a intervenir. —Ay, ya deja de fingir. Nadie se muere por un poco de champaña y limonada. —Sí, solo estás celosa porque ascendieron a Carlota y no querías brindar por ella. El rostro de Enzo volvió a endurecerse. Me arrancó la mano de encima y dio un paso atrás. —Carlota es doctora. Con ella aquí, vas a estar bien. Dejé de suplicarle y le mandé un mensaje a mi padre pidiéndole ayuda.
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Vendida a la Dark Web por alguien desconocido, la una vez aristócrata Nina Morgan cae en las manos del jefe de la mafia, Max Luther, durante su juego de caza de ricos. Así, arrastra a Nina a un infierno de dulzura y tortura del que finalmente decidirá escapar. Sin embargo, Max la retendrá y confinará repetidamente, sin importar cuántas veces lo intente. ¿Se trata de amor o de odio? Sobrecogidos por el amor y el deseo prohibido, los dos se harán daño el uno al otro a la vez que se salvarán mutuamente de los peligros a los que se verán expuestos.

La única hija de un magnate mundial, Amanda Suero, huyó de casa para escapar del control de su padre. Ocultando su identidad, Amanda se casó con Carlos Zamora, un hombre hecho a sí mismo, pero él quedó embrujado por Elena Sánchez, quien se hacía pasar por una heredera adinerada. Carlos le pidió el divorcio y abandonó a la verdadera heredera. Furiosa, Amanda acordó un matrimonio por contrato con Fabio Gil, a quien conoció casualmente en la calle.