

Mis padres me mimaron como a una princesa. Salían bajo la lluvia para comprarme pasteles. Tras nacer mi hermana, bajé un poquito la temperatura del aire acondicionado. Mi madre me golpeó y me encerró en el refrigerador. La madre de Clara y la administración forzaron la puerta. Al verme volver, mis padres suplicaron perdón.

Después de ser brutalmente asesinada —su cuerpo desmembrado y esparcido—, el alma de Bella regresó a casa en la víspera de Navidad. Allí encontró a sus padres biológicos, Paul y Evelyn, mimando a su hermana adoptiva, Anna, mientras se mostraban fríos e indiferentes hacia ella, completamente ajenos a que su propia hija ya estaba muerta. Cuando el cuerpo de Bella fue encontrado, Evelyn, forense, y Paul, jefe de policía, lideraron la investigación —y, sin embargo, no reconocieron a la víctima como su propia hija.

"En los turbulentos tiempos del siglo pasado, Claudia fue víctima de las trampas de su hermanastra y su hermano, terminando encarcelada injustamente. Al borde de la muerte, despertó el poder de la Jueza Infernal, obteniendo dominio sobre la vida y la muerte del mundo. Cuando abrió los ojos, las llamas de la prisión temblaron, y las deudas de vida finalmente se cobraron."

Leo, el monarca, ocultó su identidad y se casó con Paula, apoyando en secreto a su familia durante tres años. Por ayudar a Sara, la hija menor de los Castro, se ganó la enemistad de los López y fue expulsado por Paula. En la cena de inversión, Leo provocó la ira de todos, pero Sara apareció y resolvió todo fácilmente. Desde entonces, su conexión comenzó.
![[Doblado]A un suspiro de la muerte](https://acfs3.goodshort.com/dist/src/assets/images/pc/common/f901131c-default-book-cover.png)
Después de que la amiga de la infancia de mi prometido se enteró de que yo había nacido con una enfermedad del corazón, vertió a escondidas una bebida energética de alta dosis en mi copa de champaña. En cuanto la bebí, el corazón empezó a latirme desbocado y un dolor punzante me atravesó el pecho. Desesperada, abrí el único medicamento de emergencia que llevaba conmigo, pero el agua que usé para tomarlo había sido cambiada por limonada muy concentrada. Apenas la bebí, se me fue el color del rostro. Perdí todas las fuerzas y caí al suelo. —La limonada está llena de vitamina C. Ayuda con la resaca y te mantiene sana. Carlota Valadares se rio tanto que casi se dobló de la risa. Con los brazos cruzados, miró a mi prometido, Enzo Clemente, el jefe de Rocabrava. —Enzo, ¡tu prometida actúa increíble! Llevo años siendo doctora y jamás he visto a nadie reaccionar así por un poco de champaña y limonada. Me mordí el labio hasta sentir el sabor de la sangre. El dolor me ardía en los ojos y me aferré a la pierna de Enzo. —Amor, por favor, llama a una ambulancia. Ya no aguanto más… Por un instante, su expresión vaciló, pero los invitados se apresuraron a intervenir. —Ay, ya deja de fingir. Nadie se muere por un poco de champaña y limonada. —Sí, solo estás celosa porque ascendieron a Carlota y no querías brindar por ella. El rostro de Enzo volvió a endurecerse. Me arrancó la mano de encima y dio un paso atrás. —Carlota es doctora. Con ella aquí, vas a estar bien. Dejé de suplicarle y le mandé un mensaje a mi padre pidiéndole ayuda.

Después sufrir violencia doméstica a mano de su novio, Joyce se muda a una nueva ciudad por sugerencia de su mejor amiga. Al llegar a su nuevo apartamento, conoce a Carl, un vecino atractivo y servicial , pero su relación empieza mal porque las paredes no son a prueba de ruido y Joyce escucha a Carl haciendo el amor con otras chicas. Sin embargo, es el mismo Carl quien la ayuda cuando su exnovio se hace pasar por una buena persona para acercarse de nuevo a ella. Así, finalmente, Joyce se enamora de Carl.

Diego viajó a otro mundo como el hijo abandonado del clan serpiente y fue sacrificado por su propio linaje. En la desesperación despertó un sistema de devoración y evolucionó al consumir todo, hasta convertirse en el Dragón Inframundo. Ascendió y eliminó al antepasado demonio, reordenando los mundos. Sin embargo, una antigua amenaza seguía gestándose.

Mateo era el verdadero heredero de los Salazar, perdido por años y finalmente recuperado. Pero al volver a la mansión, en lugar de amor, encontró un infierno. Su madre lo despreciaba, su padre era un témpano de hielo y su hermana lo trataba con crueldad. Mientras tanto, Lucas, el hijo adoptivo que usurpó su lugar, se encargó de pisotearlo, robándole sus estudios, sus sueños y, finalmente, la vida. Sin embargo, el destino le dio una segunda oportunidad. Mateo ha reencarnado en Adrián, el único heredero de la familia Navarro, la más rica y poderosa de la ciudad. Con sus recuerdos intactos y el corazón lleno de resentimiento, regresa a la alta sociedad bajo una nueva identidad. Esta vez, tiene el poder y el dinero para hacer que los Salazar paguen por cada una de sus lágrimas.

En su vida pasada, Sofía Suárez fue explotada por su propia familia hasta la muerte. Su prometido y su hermana incluso se amaron junto a su cadáver. Pero al renacer, cortó lazos con los traidores, destrozó a su falsa hermana y se casó con León Cortés, el hombre más rico de Norcada, para vengarse. Esta vez, solo protegió a su madre adoptiva y a su verdadero amor, haciendo que sus enemigos pagaran con sangre cada herida.
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Después de que la amiga de la infancia de mi prometido se enteró de que yo había nacido con una enfermedad del corazón, vertió a escondidas una bebida energética de alta dosis en mi copa de champaña. En cuanto la bebí, el corazón empezó a latirme desbocado y un dolor punzante me atravesó el pecho. Desesperada, abrí el único medicamento de emergencia que llevaba conmigo, pero el agua que usé para tomarlo había sido cambiada por limonada muy concentrada. Apenas la bebí, se me fue el color del rostro. Perdí todas las fuerzas y caí al suelo. —La limonada está llena de vitamina C. Ayuda con la resaca y te mantiene sana. Carlota Valadares se rio tanto que casi se dobló de la risa. Con los brazos cruzados, miró a mi prometido, Enzo Clemente, el jefe de Rocabrava. —Enzo, ¡tu prometida actúa increíble! Llevo años siendo doctora y jamás he visto a nadie reaccionar así por un poco de champaña y limonada. Me mordí el labio hasta sentir el sabor de la sangre. El dolor me ardía en los ojos y me aferré a la pierna de Enzo. —Amor, por favor, llama a una ambulancia. Ya no aguanto más… Por un instante, su expresión vaciló, pero los invitados se apresuraron a intervenir. —Ay, ya deja de fingir. Nadie se muere por un poco de champaña y limonada. —Sí, solo estás celosa porque ascendieron a Carlota y no querías brindar por ella. El rostro de Enzo volvió a endurecerse. Me arrancó la mano de encima y dio un paso atrás. —Carlota es doctora. Con ella aquí, vas a estar bien. Dejé de suplicarle y le mandé un mensaje a mi padre pidiéndole ayuda.